Los caminos no rodean este árbol, convergen en él. La Glorieta del Trillo, donde se cruzan la Carretera de Somosaguas, el Paseo de los Castaños y el Camino de Rodajos dentro de la Casa de Campo, se llama así por la encina que crece en su centro, un ejemplar de unos 300 años con una copa de 18,5 metros de diámetro y un tronco de 4,6 metros de perímetro. La Casa de Campo fue coto real de caza desde el siglo XVI hasta 1931, cuando la Segunda República la abrió al público, lo que significa que esta encina pasó unos dos siglos de su vida en terreno privado reservado a los ciervos y los jabalíes de la corona española, y no creciendo en nada parecido a un parque. Las encinas son el árbol perenne por excelencia de la península, de crecimiento lento y hechas para aguantar exactamente los veranos secos y calurosos y los inviernos fríos que reparte Madrid, y esta ha sobrevivido al coto de caza, a la monarquía que lo poseía y a la República que abrió las puertas, y sigue marcando el mismo cruce de caminos.
Glorieta del Trillo, Casa de Campo, 28011 Madrid
Gratuito, parque público.
Casa de Campo (Metro L5/L10), 20 min a pie o en la lanzadera del parque.
Fuentes
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